
Las aportaciones directas de los católicos y de todas aquellas personas que valoran nuestra labor, son nuestra principal fuente de financiación.
Tu colaboración económica, garantiza que todas las actividades que desarrollamos sigan realizándose.
Porque nuestra tarea no desfallece, necesitamos que tu colaboración sea permanente.
Podrás deducir el 25% de tu aportación en la declaración del IRPF o el 35% en la declaración del Impuesto sobre Sociedades.
Busca tu diócesis y destina tu colaboración directamente a tu iglesia.